martes, 20 de diciembre de 2011

Losa-Bodegas Nuevo Mundo-Villar Arzobispo


Iba hoy a hacer una ruta que me llevaría a lo que hubiera sido la vuelta de aquella otra ruta entre Losa y la escalinata de Casinos. Aquel día la rueda trasera no aguantó más y desde la escalinata tuve verdaderos problemas para llegar a Losa por el carril bici junto a la CV 35. Hoy utilizaría aquel camino de regreso para ponerme en el inicio “real” de la ruta poco antes de llegar a Casinos. Con los montes de Zalagardos a mi derecha y el alto del Roquero a la izquierda compitiendo en altura, busco un paso elevado sobre la autovía, aunque aquí ya no lo es, y me pongo de frente a la Calderona cruzando sobre la rambla de Roig para encontrar poco después el paso elevado sobre la imponente rambla de Artaj.
Pegado a ella giro a la izquierda para remontar por el camino de las bodegas de Nuevo Mundo. Al poco dejo este camino internándome entre los cultivos de almendros principalmente para llegar al cruce de caminos sobre el que se asientan las bodegas de Tufaltaves.
Un conjunto de casas de piedra que tienen la belleza que otorga la armonía de su homogeneidad. Se ven abandonadas pero no aún en ruinas. El camino que sigue recto remonta hacia las bodegas de Gea justo a los pies del valle sur del alto de les Umbríes. A la izquierda el camino remonta la parte sur de este grandioso anfiteatro de montañas hacia las bodegas de Nuevo Mundo.
Al otro lado del alto bajaré hacia otro valle donde predominan los cultivos de olivera y vid. Las olivas se están recogiendo con los avanzados métodos de remover los árboles con un tractor que previamente rodea el árbol con una especie de paraguas invertido que recoge los frutos cuando estos son “vareados” por vibración. El milenario arte de ver a los agricultores varear las oliveras es cada vez más escaso, al menos allí donde pueden llegar con facilidad los tractores. Las viñas hace tiempo que perdieron sus hojas después de haber pasado por casi toda la variedad cromática entre el verde y el escarlata, ahora yacen en el suelo algunas aún conservando su último color rojizo antes de secarse para siempre jamás.
Las bodegas del Nuevo Mundo son un conjunto de casas que se arracima sobre un altozano encarado al sol en estas tierras frías de interior. Llego a la entrada de la aldea y recorro el camino que, por el otro lado baja hasta la rambla de Artaj y luego enlaza con la carretera que va desde Villar hasta Alcublas y que ya recorrí. Hoy no llego a bajar. Veo las ruinas en que está quedando el poblado y regreso con la tristeza de ver otro enclave histórico dejado al capricho de los vaivenes ambientales. Al menos todas estas aldeas o poblados tienen en común que no han sido tomados al asalto por gamberros y energúmenos que los han dejado llenos de pintadas e inmundicia, se les ve abandonados y vacíos, olvidados en el tiempo como si nunca hubieran existido. Desde aquí me dirijo guiado por el “Treki” hacia unos corrales también abandonados y que me darán paso a la bajada por donde cruzaré la rambla de Artaj, el puente pasa a ras del lecho de la rambla por lo que si ha habido lluvias recientemente es muy posible que quede por debajo del nivel del agua y puede ser peligroso aventurarse a cruzar.
Hoy el torrente se ve seco por completo y cruzo sin problemas. Luego cruzaré otra rambla de la Aceña, justo en el punto donde se une con la del Antigón que luego se denominará Rambla Castellana incluso después de recibir el caudal de la Rambla de Artaj, antes de entrar en Villar y ver el campanario recortando sobre la montaña que voy a subir.
Atravieso el pueblo pasando por el convento de las carmelitas donde giro a la derecha en subida y enlazar en la parte alta del pueblo con la ruta que me trajo desde Alcublas. Ahora entro en la cantera y tomo un nuevo camino. Enfilo la subida dejando a mi izquierda el cerro Castellar que poco a poco se lo va comiendo la cantera. Conforme voy subiendo empiezo a notar la fuerza del viento que, encajonado entre estas montañas bate las partes altas a su merced.
Ya arriba paso por la pista de despegue de parapentes. Es un salto suicida al vacío desde casi 700 metros de altitud. Alguna vez desde la carretera los he visto surcar el cielo y una vez, en la costa portuguesa los vi lanzarse con un viento similar al de hoy, en fin, cada uno ya tiene bastante cruz con lo suyo, y las bajadas a casi 60 Km/h. que a veces hacemos en bici tampoco dejan indiferente a aquellos que nos ven desde fuera. Hablando de cruces, la de Villar queda en la montaña de la izquierda pero es inaccesible desde este camino y no voy a volver atrás en busca del camino correcto cerca de la cantera. Hoy no… mañaaana. Continúo adelante para iniciar el descenso cuando la pantalla del GPS me muestra una iglesia en medio de la montaña a mi izquierda. No puede ser me digo, me adentro un poco entre los árboles para no ver nada mas que unos precarios refugios de cazadores y algo asomar entre la maleza. Por la altura y el lugar se debe de tratar de un V.G. Un poco antes había visto un camino destartalado internarse entre la maleza, así que me aventuro a seguir aquel rastro unos metros para llegar, efectivamente a un vértice y no a una iglesia o ermita.
La señal geodésica debe estar en desuso hace muchos años ya que no aparece en ningún mapa, pero el mojón ahí está para mi deleite. Tras la foto de rigor vuelvo al camino y emprendo la bajada hacia Losa por el camino que subí este verano junto al barranco de la cueva la Mora. Las piedras que siembras el camino no permiten lanzarse en ningún momento, ahora veo con más claridad porqué me costó tanto subir este camino.
La pena es paisaje tan árido sin apenas árboles y con poca y rala vegetación de monte. Bajo con precaución pero rápido hasta llegar a aquella rampa asfaltada que, literalmente, me precipita hasta el precioso enclave de la fuente de la Canaleta.
Desde allí voy en busca del paraje señalizado de fuente Pedro.
Después de subir una cuesta descomunal llego al final del camino sin encontrar ni fuente ni señales que indiquen por donde se va. Es la estúpida manía de indicar de forma aleatoria y arbitraria donde y cuando les parece, a los responsables de colocar la señalética, así como no indicar nunca a qué distancia está el lugar referido. Con un calentón del 7 y sin fuente, me bajo para llegar a la puerta de la piscina que es donde aguarda el grandote esperando pacientemente mi regreso. Vamos a casa que a falta de fuente mejor es cerveza.




TRACK DE LA RUTA: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2368519