lunes, 19 de diciembre de 2011

Calles-Alcotas-Ermita Remedio Chelva

Por fin las ansiadas vacaciones me ponían nuevamente a los pies de las montañas. Los Serranos volverían a envolver mis rodadas durantes la próxima semana, y cada uno de los caminos, los que iba a recorrer y los que no, resonarían en mi memoria con las palabras que solía decirme mi madre: camino que ves allá que vas. Así que todos esos caminos se los iba a dedicar a ella. Pero vamos a empezar.

La primera ruta la inicio temprano el mismo lunes, no sea que se enfríen las piernas y luego duela más. Subo hacia la base del pico Castellano. No me entretendré mucho en esta subida ya de sobra conocida y explicada en muchas otras rutas, por ejemplo en la del Mas del Herrero http://bikepedalvalencia.blogspot.com/2009/08/calles-agosto09.html Los 0 grados al inicio de la ruta hacen que encuentre algunos charcos helados en la zona sombría de la subida, pero el calor del esfuerzo ahuyenta rápidamente el frío. El viento del norte y oeste despeja la atmosfera de forma que me permite ver el mar y todas las montañas que tanto nos gusta ver y ubicar. El Montgó, el Montdúver, la serra de les Rabosses, la Calderona, el Ropé, el Negrete, el Tejo, el pico Ranera, etc. Por desgracia la cumbre de la montaña que subimos el sábado, el Benicadell, no puedo distinguirlo o bien está tapado por la mole de la sierra de Enmedio. 
El pico Castellano se muestra a mi derecha pidiéndome un poquito de cañita por el camino que veo encaramarse a su cumbre en lugar de rodearlo como hice la vez anterior, pero hoy no podrá ser. El pico Remedio queda a mi izquierda, al otro lado del valle en el cual que esconde la peña cortada.
Inicio la bajada hacia mi primer objetivo del día. Antes habré dejado atrás el desvío del Mas del Herrero y las pozas de las canteras. En el anterior desvío he tomado ha la izquierda para llegar a la Hoya de Antaño. Este verano pasado tomé el desvío a la derecha para ir hacia Higueruelas. El conjunto de casas está en ruinas pero aun así muestra una exquisita sobriedad que se desmorona en el valle con el olvido del tiempo y la soledad que atribuimos a la falta de presencia humana. 
Rodeo la aldea para encontrar un camino bastante machacado pero que se puede ciclar tirando, a veces, de un poco de potencia. Se irá complicando conforme se acerca a la cumbre aunque sigue pudiéndose subir. Piedras de canto surgen del suelo como setas y ponen en peligro la conquista de la cumbre sin poner pie a tierra.
Tirar de potencia y encontrar la trazada correcta a la vez es algo complicado, pero la cercanía de la cumbre me insufla fuerzas para continuar. Ya oigo las aspas de los molinos blandiendo cual espada de Damocles junto a los enormes mástiles, e imagino la corriente eléctrica corriendo a toda velocidad empujada por la fuerza del viento. Estas montañas se han ido poblando de molinos eólicos en los últimos años a un ritmo vertiginoso. Desde Riba Roja se ven estas montañas jalonadas de molinos cuando hace unos pocos años apenas se distinguían un puñado. Si la reforestación tuviera tantas subvenciones como este negocio de la electricidad gratis tendríamos unos bosques magníficos. Los árboles en las montañas no tienen interés político, pero las flores en los puentes si. Llego a la caseta de telecomunicaciones y continúo subiendo para llegar a la cumbre de esta loma que aloja un V.G.  Curiosamente con tanta electricidad y las pilas del GPS se han agotado y no he traído el cargador.
Después de las fotos y el almuerzo cambio las pilas para continuar ruta. Desciendo hacia la derecha y el “Treki” me guía por los innumerables caminos que surgen a un lado y otro para llevarme hacia el caserío de Alcotas. Inicio una bajada casi intransitable, ni siquiera con la pendiente a favor, que deja la subida hacia la cumbre a la altura de una autopista. Es una locura. El camino del collado de Cavas es una trampa de piedras, baches, socavones, y roderas que hacen de la bajada un autentico ejercicio de cómo templar los nervios y mantener la concentración para escoger la trazada menos mala entre las peores posibles.
Veo la aldea antes de llegar abajo en el fondo del valle y con otro parque eólico en las montañas de atrás. Llego al  cruce de caminos y giro a la derecha por el camino de Valseco que coincide con el GR 7. Poco después llego a la aldea que no tiene mucho que visitar. Llego hasta la plaza para ver la puerta de la iglesia y retrocedo para tomar un camino a la izquierda que baja hasta una fuente junto a la rambla en un giro muy pronunciado a la izquierda.
Llego hasta la plaza para ver la puerta de la iglesia y retrocedo para tomar un camino a la izquierda que baja hasta una fuente junto a la rambla en un giro muy pronunciado a la izquierda. 
Sigo este camino principal para llegar al fondo del valle, la aldea queda atrás sobre el altozano, y los molinos de donde vengo vuelven a ser visibles. Sigo el camino hacia la aldea de Ahillas para pasar antes por el Caserío de Mas de Aliaga. Un par de casas en diferente estado de abandono a cada lado del camino y una pequeña iglesia. Esta es casi la zona más al norte de la ruta, toca retroceder para ir hacia Chelva.
El camino llega a un desvío en la Era Toré, que tomándolo a la derecha lleva a Ahillas, de hecho la aldea no queda muy lejos pero no quiero volver por la carretera por más que no tenga tráfico, prefiero ir todo lo posible por el monte, por los caminos y por mi terreno, ya tendré bastante carretera luego. 
En cambio sigo el camino a la izquierda que se adentra en un extenso pinar con claros síntomas de defoliación por el ataque de la procesionaria del pino. Hay amplias bolsas de pinos con sus hojas totalmente secas, no sé si también lo estarán los árboles y serán del todo irrecuperables: entre la procesionaria, los incendios, las canteras, y la tala para hacer “parches” eólicos: y digo parches porque, una vez afeada una montaña igual se podría aprovechar más el espacio y poner más molinos antes de ir a por otra montaña ¿no?, pero bueno, que lo expliquen los técnicos, cada vez nos queda menos bosque a los que agarrarnos. La aldea de Ahillas tiene un aire bohemio por ser lugar elegido por diversos artistas para vivir y crear allí sus obras, de todas formas hoy contemplo la aldea de lejos, ya buscaré una ruta para acercarme hasta allí. El camino se dirige hacia la carretera que baja a Chelva. Llego a la carretera y veo una enorme recta en un sentido y otro. La tomo de subida hacia la izquierda para llegar al collado de las Granzas, allí a la derecha encuentro el camino que llega a la pista del abandonado aeródromo.
A diferencia del alto de Benagueber este está en completo abandono, y la vegetación de monte bajo a dejado la pista reducida a la mínima expresión, concretamente a la zona que mantiene abierta el esporádico paso de algún coche o vehículo forestal. No hay mucho más que ver así que me dejo caer hacia la ermita del Remedio en donde quiero subir a la cruz. En este pequeño tramo pararé en el arcén para admirar la panorámica que he ido dejando atrás en esta ruta.


Junto al parking de arriba hay un caminito que sube hacia la izquierda para llegar a un promontorio donde se planta una imponente cruz desde la que buscando un poco de perspectiva permite encuadrar dentro de la misma foto la propia cruz y la cumbre de la montaña rematada con la torre musulmana y el observatorio.

Ya de bajada me acerco a ver unos pequeños merenderos cubiertos que miran hacia la ermita. Tras la visita llego otra vez a la carretera y emprendo la colosal bajada. A pesar de ser carretera no es la primera vez que la voy a bajar en bicicleta: http://rodaipedal.blogspot.com/2009/01/crnica-por-el-tuejar-al-remedio.html Ya sé que no hay apenas tráfico y con la velocidad ningún coche me podrá adelantar. Apuro frenos en cada curva pues la inercia me empuja hacia afuera y tengo que tensar las manetas casi hasta blocar las ruedas. No llego hasta ese extremo pero casi. Trazo, curveo, me lanzo y me levanto al llegar a las curvas para presentar resistencia al viento y al avance y maximizar así la acción de la frenada. La sonrisa no se desdibuja de mis labios ni siquiera una vez llegado al pueblo. El recuerdo de la bajada aún perdurará un buen rato en mi memoria.
A primera hora de la tarde no me encuentro con nadie mientras cruzo el pueblo así que me aventuro a llegar a Calles por la carretera. El ancho arcén y los escasos 5Km. de carretera bajando me permiten una velocidad y una seguridad que me hacen escoger este final de ruta en lugar de bajar hacia el río Tuejar y subir hacia la ermita de san Cristóbal para llegar a Calles por la parte de la bodega. En fin, a veces pienso en aquello de la doble moral cuando hago estos tramos de carretera, pero al fin y al cabo es mi elección. No me gusta pero a veces es mejor la enfermedad que el remedio. Cierro la ruta con un rápido recuerdo de los caminos transitados y las soberbias vistas de las que he disfrutado en todo momento. Ya estoy pensando en otra ruta que me lleve, esta vez sí, hasta Ahillas y me dé otra oportunidad de disfrutar esta brutal bajada. Termino la ruta como siempre ante una cerveza preludio de una ducha calentita que me prepare para afrontar la ruta de mañana. 




TRACK DE LA RUTA: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2368484